La piedra del claro

Tras varios días andando por la nada más absoluta, el páramo más puro, Noel estaba cansado, hambriento y sediento.

Estaba tan cansado… Casi sin energía, con las delgadas piernas a punto de ceder y los sentidos embotados. Pero no podía parar o tal vez ya no pudiera volver a arrancar Sigue leyendo “La piedra del claro”

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El Clima

Hoy amaneció buen día, soleado. Así que decidí salir a la calle casi sin abrigo.

Cuando me quise dar cuenta se estaba haciendo de noche y me vi en casa, con todo el cuerpo frío, cubriéndome de capas que de nada servían.

Como decían antes los abuelos: me duelen los huesos.

No era solo un dato.

Era de noche, derrepente me dió por mirar la fecha después de mucho tiempo: era día 10.
Por más que lo desease no era solo un dato, no era solo un día más, era el día que marcaba que el paso del tiempo estaba matando algo muy dentro de mi.