La piedra del claro

Tras varios días andando por la nada más absoluta, el páramo más puro, Noel estaba cansado, hambriento y sediento.

Estaba tan cansado… Casi sin energía, con las delgadas piernas a punto de ceder y los sentidos embotados. Pero no podía parar o tal vez ya no pudiera volver a arrancar Sigue leyendo “La piedra del claro”

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Tal vez.

Y de repente una pequeña gran sonrisa. Puede no significar nada, pero en este momento la estoy disfrutando muchísimo.