Siempre

Hoy quiero confesar que

no me gustan las cosas que son “lo mejor” o “lo más grande” solo por el mero hecho de que lo sean. No solamente porque nadie me haya pedido mi opinión para catalogarlas de esa forma, es algo más. Es que cuando algo pasa de ser bueno a ser lo mejor o algo grande a ser lo más grande, es como si perdiera parte de su naturaleza. Deja de ser una cosa más, una de las grandes cosas que llenan los espacios de la vida a ser una cosa que con la pretensión de llenarlo todo deja infinitos vacíos por cubrir.

Mientras que lo bueno me genera curiosidad, lo mejor me suscita escepticismo. Me ocurre lo mismo con lo perfecto. Por ejemplo, cuando conozco a una mujer,  sus virtudes pueden llamarme la atención pero de lo que realmente me enamoro es de sus imperfecciones, sus manías, sus cicatrices… ¿Por qué algo querría aspirar a ser perfecto? Para mi algo dejaría de ser perfecto en el mismo momento en el que alcanzase esa categoría.

El mejor, lo perfecto… son palabras demasiado grandes que no deberíamos pronunciar. Como todo o nada, como nunca o siempre…. El tiempo tiende a enseñarnos que detrás de esas palabras suelen esconderse mentiras. Muchas de ellas mentiras inconscientes, sucedáneos de verdades o en el mejor de los casos verdades provisionales.infinito azul

Y es que siempre… siempre suena demasiado definitivo. Una palabra que solo un inconsciente utilizaría. Suena tan definitivo, como por ejemplo muerte. Yo no le tengo miedo a la muerte suena a descanso y a paz, tal vez si la muerte no durase para siempre no me importaría morir de vez en cuando. Pero lo peor de la muerte, no es morirse, sino que no hay vuelta atrás, que es para siempre. Al contrario, parte del encanto que tiene la vida, a pesar de sus problemas, sus sufrimientos y sus quebraderos de cabeza es que es finita y eso hace que la apreciemos más y que un solo momento bueno pueda hacer que valgan la pena innumerables sinsabores.

Quizá si se pudiera encontrar un estado entre las dos, pudiendo entrar y salir de una a la otra con total libertad… Se habría encontrado un estado de equilibrio. Pero ¿acaso no sería ese equilibrio perfecto y para siempre?

En fin, lo que seguro que es para siempre es nuestro inconformismo, el querer lo que no tenemos, el desear lo imposible. Todos somos así y nunca cambiaremos. O a lo mejor solo soy un inconsciente más y aún hay esperanza.

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