¿Quién me ha dejado sin nada?

A veces cierras los ojos un momento para recordar, por ejemplo, el olor a vainilla de una colonia barata y cuando los vuelves a abrir te encuentras con que alguien se ha comido tu chocolate.

¿Recordáis lo que decía la canción de aquel anuncio de chocolate? “Se acaba, todo se acaba, ¿quién me ha dejado sin nada? se acabó lo que se daba”. Si no la recordáis quizás os suene a chino, pero yo en mi cabeza tengo la musiquilla sonando igual que la de tantas otras canciones. Por eso me cuesta no estar todo el día silbando, tarareando, cantando... Aunque luego también sea capaz de estar agusto en el silencio, digamos que por lo menos durante un minuto.

Bueno, a lo que iba con esto, cerré los ojos para olvidarme del mundo real un momento y disfrutar de mis vacaciones y cuando me quise dar cuenta se habían acabado ¿Quién demonios se acabó mis vacaciones? Porque me gustaría tenerle enfrente para decirle un par de cosas… Si no hubiéramos sido el tiempo y yo mano a mano.

En fin, se acabó este mes de vacaciones en la nieve alternadas con días sueltos de trabajo. Es verdad que sentí el impulso de pegar un puñetazo en la mesa y gritar “Pues no me da la gana de volver, yo me quedo aquí a esquiar. ¡Para siempre! Y que nadie me moleste.” Pero al final, de todas formas, todo se habría acabado. Mi dinero por ejemplo, o se habría terminado derritiendo la nieve. Así que me tragué ese grito, al menos hasta cuando sea rico (y dueño del mundo) y me volví resignado a Madrid junto a los demás.

Pero no vuelvo igual que me fui, vuelvo más lleno de experiencias, algo más magullado, pero también más vivo y con nuevos proyectos e ideas. Además he tenido la suerte de conocer a algunas personas y también de volver a compartir momentos con gente a la que echaba de menos.

Todo podría resumirse en que me he pasado días y días esquiando sin parar sin apenas tener energía para nada más que no fuera comer y dormir… Y no estaría mintiendo, pero tampoco estaría siendo del todo fiel a la verdad así que aquí viene un pequeño anexo del resumen:

Snowboard.jpg

Podría decir que tuve tiempo de escuchar el disco entero de “por la boca vive el pez” unas cuantas veces, así como también unas cuantas veces escuché “¿sabes por qué? porque te ailoviu”. También de disfrutar de una gran cena con ensalada de jamón “ibérico” incluida, a cambio de la cual obtuvimos unos cuantos chupitos gratis, para mi por supuesto de pacharán.

Formigal 2

Del viaje con los fabianes me quedo con su carácter caliente pero noble, con los cantes que echamos juntos en el salón del apartamento después de algunos tragos o con las divertidas sesiones de selfies haciendo montañas humanas. Merecía la pena la espera que me hacían pasar todas las mañanas, incluso después de habernos peleado toda la noche con aquellos camastros de mala muerte, pues las bajadas y risas de después lo compensaban con creces. Por supuesto un recuerdo para esa partida de poker con un invitado casual que sabía más que todos pero se volvió a su casa sin saber bien del todo qué había pasado. Lo que no recuerdo bien es como quedaría aquel partido entre el Atleti y el Madrid. Mario si lees esto y lo sabes no olvides dejarme un comentario con el resultado por favor. Aquel viaje terminó con la última bajada y con nosotros cambiándonos de ropa en el parking al aire libre con temperaturas bajo 0.

Fabianes 2

Pero pronto volví a la zona para quedarme por más tiempo. Una semana entera para disfrutar de la conexión Toro-Romeral, que es como apostar por lo seguro, y dos artistas invitadas de mucho nivel: la valiente Isa y la infalible Mary.

Fueron 6 días de esquí con más de 40 intensas horas por pistas, fuera pistas, zonas incatalogables, carreteras, ríos, acantilados…

Aprendimos que a veces llamas a la puerta y te responden en francés y que otras veces aunque llamen a tu puerta, no es la puerta precisamente lo que está sonando.

Presenciamos el nacimiento de la leyenda del gato volador con sus infinitas vidas, nos quedó claro que el cuerpo virgin no tardará en llegar y que entonces el mundo no estará preparado para todo lo que se nos vendrá encima. Planchamos bastante, aunque nada de ropa y perdí la cuenta de las veces que escuché “Isa ¿sabes qué no?”. Tanto que ya todos sabemos bien el qué.Gatos

Cantamos bingo y ya puestos a cantar, nos atrevimos también con alguna canción y la verdad, no se nos dio del todo mal.

Después de tanto y tan bueno ¿quién querría volver a la rutina de la ciudad y la oficina? Pero bueno, como ya sabéis escribo desde Madrid y, como casi siempre, en el metro camino al trabajo.

En fin, me consolaré sabiendo que si cierro los ojos aún puedo sentir la tabla deslizando sobre la nieve. Aunque no lo haré demasiado, no vaya a ser que llegue alguien y se coma mi chocolate.

*p.D.: Gracias a todos los que habéis hecho posible que esta temporada de invierno haya sido tan impresionante formando parte de ella

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