¡Que más da!

¿Qué es el amor?  Para unos lo es todo, para otros no significa absolutamente nada. Así que seguramente cada uno lo podría definir a su manera, pero no creo que nadie consiguiese definirlo con exactitud (así que no seré yo quien lo intente). Porque se compone de demasiados matices para poder hacerlo.

Uno de ellos es

la ilusión. Quizá uno de los más bonitos. No toda ilusión es amor, pero todo amor que carece de ilusión está condenado a agotarse o a convertirse en otra cosa distinta. La ilusión nos hace creer que todo es posible. Nos hace imaginar una vida mejor. Nos hace ser capaces de abrirnos y confiar en los demás. La ilusión nos lleva a soñar, a dar el máximo de nosotros mismos y conseguir cosas imposibles.

A veces la ilusión es solo un holograma, y cuando vas a apoyarte en ella… ¡Uops! terminas cayéndote. Es una lástima si pensamos en lo que podría haber ocurrido si hubiera sido real. Pero si esa ilusión te ha hecho moverte y sacar más de ti mismo, seguramente ya haya merecido la pena el golpe.

Otras veces la ilusión es sólida, y te produce una de las mejores sensaciones que has tenido nunca… por un tiempo. Sí, por un tiempo. Porque la ilusión es volátil, frágil, caprichosa y difícil de alimentar. Así que lo más normal es que termine rompiéndose o muriendo.

La muerte de una ilusión suele ir acompañada de miles de preguntas sin respuesta, unas cuantas maldiciones, alguna que otra lágrima y un regusto amargo en el paladar del que la sentía (Estos igredientes y sus cantidades pueden ser modificados dependiendo de las fragilidades del comensal). Es una lástima si pensamos en qué podría haber pasado si esa ilusión hubiese durado más.

Pero lo que es una verdadera lástima es dejar que esas ilusiones rotas te impidan seguir adelante y volver a ilusionarte para sacar lo mejor de ti. Porque a veces esas ilusiones también duran para siempre (en un trabajo, en la amistad, en una afición, en el amor…) O al menos durante tanto tiempo como para poder llamarlo siempre. Pero sobretodo, porque si dejas de darle a la vida la oportunidad de sorprenderte, la que pierde no es la vida, sino tú.

No pienses en las ilusiones que se fueron, ni en las que vendrán. No pienses en él. No pienses en ella. No pienses en mi.
Cuando tengas miedo, simplemente deja que tu mente grite “¡que más daaaa!”. Y cuando te ilusiones, hazlo pensando solamente en ti, en ser mejor, en ser feliz y olvídate de todo lo demás.

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