Ese impulso

Cada vez que la iba a ver, no podía creer que fuera a ocurrir, no podía ser. Siempre tenía la sensación de que iba a suceder algo antes de llegar a estar uno al lado del otro que lo impediría. Cada vez, por más que nos viéramos.

No podía creer que el mundo entero se conjurase para que nos encontráramos frente a frente. No podía ser. Pero pasaba. Nos veíamos, y yo daba gracias a la vida por cada segundo a su lado.

Cada detalle en sí ya valía más que el universo y tal vez saber que ese tiempo era efímero les daba más valor aún. Sabía que pronto no podría seguir viviendo esos momentos, así que los grabé a fuego en mi mente.

Como cuando la vi por el paseo, o la forma de su pelo, como cenar a su lado, su perfume, el color de sus ojos y verme en ellos reflejado, escucharla hablar con su acento, susurrarle canciones, o  que no importaba cuantas veces colocáramos las toallas porque siempre acabábamos llenos de arena.

Todo vino como una ola y como una ola todo se fue otra vez. Pero esa ola me dio impulso para seguir avanzando a través de la vida.

Estoy tan enamorado que aún no puedo creerlo, que estés a mi lado diciéndome te quiero, besando mi boca acariciando mi pelo… No me lo creo.”

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