Crónica de una tarde de agosto cualquiera

Ha hecho mala tarde, y tú, que la veías venir, has aprovechado para echarte la siesta, que para algo estás de vacaciones.

Para cuando te despiertas jurarías que lo peor ya ha pasado, aunque no puedes asegurarlo por completo. En parte porque a pesar de tus intentos todavía no eres adivino. En parte porque aún no tienes la absoluta certeza de haberte despertado del todo, o de haber despertado siquiera.

En esas andas cuando te da por mirar el reloj. Y lo único que te dice es que ya es tarde. Así que sales a la terraza, a mirar a la nada, como para escenificar que vas a pensar algo que hacer. Nada más lejos de la realidad, pues al final sí que haces algo, pero sin pensar:

Coges el bañador y la toalla y te bajas solo a la playa, sin saber muy bien a qué. Cuando llegas la arena todavía está mojada, y la marca de las gotas de lluvia que han caído un poco antes aún están ahí, como para recordarte que hoy no ha hecho buen día. Y una mirada al cielo, cerrado y oscuro, basta para confirmarlo.

A menudo, las mejores decisiones se toman sin pensar. Al parecer esta no había sido una de ellas.

Pero ya que estás ahí, extiendes tu toalla y te sientas en el borde. Tan en el borde que realmente terminas sentado sobre la arena. En ese mismo momento empiezas a despertar y a verlo todo de otra forma.

La playa está casi vacía, salvo por una pequeña concentración de grupos jugando al fútbol y al volley, pero están lejos, casi como en otro mundo. Así que la puedes vivir
solo. Sientes la brisa en la cara, la arena en la piel, disfrutas viendo el vuelo de las gaviotas… Y todo a ese medio silencio roto solamente por lo que la playa significa.

Las aguas, oscuras, te invitan a entrar a pesar de la hora. Y tú no dudas. Te levantas, despacio pero firme y caminas hacia el mar, dando cada paso casi de manera ritual. Sigues avanzando una vez que llegas al agua, hasta que te cubre tanto, que simplemente dejas que el agua eleve tu peso como si te hubieras fundido con ella.

El cielo sigue cubierto pero totalmente callado, el mar tan quieto como la misma tarde, y tú, que ya eres consciente del mundo que te rodea y de ti mismo, cierras los ojos y te diluyes.

En tu último pensamiento consciente te preguntas si el mundo estaba así de de tranquilo cuando llegaste a la playa, y si lo estabas tú: “¿Le he transmitido yo mi paz? ¿He sido yo el que ha recibido la suya?…”

No llegas a responderte, no terminas la pregunta, solo flotas, solo eres agua, solo eres el mundo y solo percibes la inmensidad en cada uno de sus mínimos detalles y secretos. Secretos que apenas llegas a comprender durante un instante antes de que escapen de tu conciencia para nunca más volver, sin dejar más que un retazo de de la idea que los forma. Lo sabes, y ni siquiera intentas perseguirlos, dejas que te atraviesen, que te abrumen y que formen parte de ti por un segundo antes de fugarse por completo hacia otra parte, como una ola…

Como esa ola, pequeña onda que pasa desapercibida, aparece sin avisar y se va sin decir adiós y que tal vez nadie más haya notado, pero que es suficiente para devolverte a tu ser, y hacerte abrir los ojos de nuevo.

Cuando lo haces estás casi en el mismo punto que al cerrarlos, pero te parece un sitio totalmente distinto. No sabes cuanto tiempo ha pasado, pero algunas nubes se han deshecho dejando entrar algo de luz. Buceas hacía la orilla hasta que la profundidad del agua no es suficiente para continuar y te levantas para seguir andando. Al sacar el cuerpo del agua notas cada gota sobre tu piel al ser acariciada por la brisa. Tienes algo de frío, pero eso te hace sentir bien. Al estar de nuevo en la arena vuelves la vista hacía el mar: la luz cae sobre algunas zonas creando una imagen perfecta de la playa que disfrutas a la vez que intentas grabar para siempre en tu mente mientras dejas que el aire seque tu cuerpo y decides que algún día escribirás sobre esto.

Cuando ya estás seco te agachas lentamente para recoger la toalla y la doblas con cuidado, como si fuera de seda. La pones en el brazo y la llevas de vuelta a casa mientras piensas: “A menudo, las mejores decisiones se toman sin pensar.”

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2 Replies to “Crónica de una tarde de agosto cualquiera”

  1. No sé si te das cuenta de que produces belleza en estado puro.
    Empleas las palabras de tal forma que no transmiten ideas, que son pura transmisión de sentimientos que haces que los espíritus sintonicen…
    En realidad, qué dices? prácticamente nada; pero uno se siente en tu propio interior y disfruta de las sensaciones que transmites y goza de sentirse unido a ti a tu mundo que misteriosamente se convierte a la vez en el mío.
    Es una experiencia de comunicación (de comunión?) altamente gratificante, aunque difícil de explicar

    1. ¡Hola Ramón!

      Siempre es un placer recibirte =).

      Me gusta que hayas utilizado esta frase en tu comentario:”En realidad, qué dices? prácticamente nada” Porque precisamente hoy he jugado a no-decir en muchos momentos del texto, a decir a medias, a contradecir, a dejar en el aire a sugerir la nada… Así que no podías estar más acertado.

      Muchas de las palabras podrían aparentemente ser borradas sin por ello cambiar el sentido de las frases y sin embargo cada frase está ahí por algo jejeje.

      El mensaje final no es otro que el de la entrada que publiqué el día 13 pero más desarrollado y que decía: “La vida te da y te quita, es así. No intentes cambiarlo. Simplemente sé feliz.” De una tarde, a priori sin muchas más opciones que quedarme en casa sin hacer nada, y tras bajar solo y un poco precipitadamente, al ver el panorama en vez de darme la vuelta por donde vine, acepté las condiciones y las disfruté y de eso surgió una tarde especial, con un momento de conexión conmigo mismo y con el mundo, y con una panorámica final que se me quedó grabada en la retina.

      En Groenlandia dicen “sila naalagaavoq”, que viene a significar que el clima es el que manda y tienen razón, no podemos cambiar eso pero… Cada uno manda en la manera de tomarse las cosas que le pasan. Y realmente ahí es donde se marca la diferencia.

      Gracias por venir y por comentar, esta es tu casa =)

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