El hábito de ser honestos

Una de las cosas que me enseñó mi padre* cuando todavía era poco más que un niño, fue que cuando haces algo mal, o a medias, antes o después tendrás que arreglarlo o terminarlo, o pagar las consecuencias. Así que mejor hacerlo bien desde el principio.

Yo pensaba que se refería a los deberes, y al trabajo. A las obligaciones al fin y al cabo. Y por supuesto que así era. Si tú hacías un trabajo mal, una de dos, o te llamaban después para arreglarlo, y perdías más tiempo (deshacer, arreglar, volver a hacer y que encima el resultado siga sin ser igual de bueno), o peor aún, no volvían a llamarte nunca más.

Si tú en el instituto intentas aprobar un examen copiando, seguramente no pase nada, pero si intentas aprobarlos todos copiando, seguramente te terminarán pillando. O peor aún, puede que tengas tan mala suerte que no te pillen nunca, y no hagas más que perder el tiempo de tu vida sin aprender apenas nada.

Pero poco a poco y con el paso de los años me fui dando cuenta que no solo se refería a eso, sino a cualquiera de los ámbitos de la vida.

Cuando intentas hacer una “trampa” una “chapuza” o “tomar un atajo”, para adelantar más en menos tiempo, al final lo único que consigues es quedarte en el mismo punto exactamente, sin avanzar, sin aprender.

Sin esfuerzo no hay mejora, sin trabajo no hay resultados, sin interés ni ganas no hay aprendizaje.

Cuando haces algo por primera vez siempre cuesta mucho más trabajo que cuando ya estás acostumbrado a hacerlo. Por eso a veces, a pesar de que sabemos que algo está bien hecho de una forma concreta, que nos cuesta hacer porque no estamos acostumbrados, lo intentamos “solucionar” (más bien quitárnoslo de encima) haciéndolo de otra forma, que igual no está tan bien, pero que es más rápido y nos resulta más sencillo. Y es entonces cuando no habremos avanzado nada, seguiremos en el mismo punto exacto, sin aprender.

Si en ese momento nos esforzamos un poco por hacer las cosas bien, aunque nos cueste mucho, y la próxima vez lo volvemos a hacer, poco a poco dar esa respuesta correcta se convertirá en un hábito y no nos costará nada hacerlo bien. Entonces habremos mejorado. ¿Recordáis lo que nos cuesta montar en bici sin caernos las primeras veces? ¿y lo fácil que resulta luego durante toda la vida tras un poco de esfuerzo al principio? o yendo a algo mucho más práctico: ¡andar! ¿cómo anda de mal un bebé? ¿cuánto esfuerzo y concentración le cuesta? ¿y cuántas veces se cae aún así? Pero persistimos, y al final conseguimos, no solo andar ligeramente, sino hacerlo mientras cruzamos entre los coches y pensamos en lo bien que lo pasamos el fin de semana anterior en la despedida de soltero de un chico italiano al que no conocíamos de nada.

Al final lo difícil, resulta muy fácil, y muy práctico, gracias a un esfuerzo que podemos considerar muy corto si lo comparamos con lo largo del tiempo que podemos disfrutar de los resultados (toda una vida).

Entonces, ¿por qué quedarnos ahí?

Está genial que nos esforcemos por hacer las cosas bien, en lo que nos reporta a cambio un beneficio económico (trabajo) o una utilidad práctica (andar). Pero esto mismo, como decía al principio, me he ido dando cuenta que podemos aplicarlo a cada ámbito de nuestras vidas. Si sabemos, que ser honestos es lo correcto, aunque a veces cueste mucho trabajo y resulte mucho más fácil “escaquearse” de algún modo, si te esfuerzas en serlo, poco a poco te irá saliendo natural, y serás honesto casi sin darte cuenta durante el resto de tu vida.

Y con ser honesto me refiero con los demás y contigo mismo: Ser sincero, ayudar siempre que puedas, querer de verdad, ser buenos ciudadanos, buenos compañeros, buenos aficionados, buenos seres humanos.

Porque puede que al principio cueste decir la verdad, ceder un asiento, amar sin condiciones, animar respetando al rival o vivir respetando a los demás, pero si lo empiezas a hacer poco a poco se va convirtiendo en un hábito que te va haciendo más feliz (y no creo que pueda haber nada más práctico ni beneficioso).

Estoy muy lejos yo de ser la persona más honesta del mundo, y aún me cuesta un gran esfuerzo hacer las cosas bien en muchas ocasiones, y por supuesto no negaré que a veces hago trampas y cojo “atajos”. Pero juro que me esfuerzo cada día, por preguntarme quién soy, como puedo mejorar, y en que dirección hacerlo, e intento vivir mi vida en base a lo que creo que me ayuda a lograrlo.

*Al final, por suerte, y a pesar de que te fuiste pronto, creo que me enseñaste más de lo que me di cuenta. Aunque éramos tan diferentes, también éramos muy parecidos y poco a poco te voy descubriendo dentro de mi.

Cambia tus hábitos mientras eres joven”

Todo

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s