Descansa en paz II

Hola Maca, soy yo, ya han pasado casi dos años desde que… desde que no podemos mirarnos a la cara con una sonrisa un segundo después de maldecirnos el uno al otro por habernos retorcido la piel en un pellizco.

Te hacías querer en seguida, pero creo que eso tú ya lo sabías. Igual que sabes que me acuerdo de ti casi cada día.

Yo no se si existe un más allá, ni como podría ser, pero se que el ahora y el aquí existen, y mientras yo esté aquí y ahora, tú siempre seguirás existiendo. Porque me inyectaste un virus que no me deja estar triste, un virus que cada vez que pienso que algo me va a superar me recuerda como eras tú, me da fuerzas desde dentro, y consigo lo que me había propuesto. Es como si dentro de mi viviera una pequeña Macarena que me empuja hacia adelante cuando amenazo con detenerme, que me coge de la mano cuando estoy a punto de caer, que me hace amar la vida a pesar de sus dificultades, y que me lleva a hasta más allá de lo soñado.

Siempre que me acuerdo de ti se me empiezan a saltar las lágrimas porque ya no estás, pero después la pequeña Macarena me seca las lágrimas y me dice “a ver esa sonrisa” y entonces me doy cuenta de que sí que estás, siempre estarás dentro de mi.

Muchas gracias Maca, no puedo echarte de menos por que estás siempre conmigo, incluso aquí, hasta Groenlandia te has venido a acompañarme.

Eres increíble.

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2 Replies to “Descansa en paz II”

  1. Qué bonito… Qué vacío tan grande son capaces de dejar algunas personas.

    Un besazo Isma, yo también me acuerdo muchísimo de ella!

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