Hace tiempo que no escribo…

Hace mucho tiempo que no escribo nada, o casi nada. No es que lo haya decidido yo así, tampoco que ya no me guste hacerlo, o que no pueda.
¿Que ha ocurrido entonces? Pues que de una manera más o menos paulatina, he ido pasando de dedicar mi tiempo a pensar en la vida en general, y en la mía en particular, a simplemente vivirla. Si a esto le sumamos un período de estabilidad personal y emocional obtenemos un cóctel absolutamente insípido y aburrido a la hora de plasmarlo en un papel, o como aquí, en una página web.

Así que el balance es este: Ya no le dedico casi tiempo, y cuando lo hago no escribo nada que, bajo mi punto de vista, merezca la pena ser publicado, ni siquiera en este pequeño rincón perdido en el gran universo que es internet.

Me encanta escribir, pero en general, me gusta más vivir, aprovechar para intentar exprimir cada segundo al máximo. Y digo bien, “en general”, porque me he dado cuenta que cuando más escribo es cuando menos ganas de vivir tengo.

¿Significa eso entonces que la cantidad y calidad de mi vida y la cantidad y la calidad de mi escritura deben ser inversamente proporcionales de manera irremediable? ¿Que solo puedo escribir cuando estoy triste y hundido? La respuesta es NO, rotundamente no.
Podría pensarse que tal vez si, incluso yo mismo lo he llegado a pensar en algún momento (como reflejo en este pequeño trocito de mi mismo en el que vengo a decir que solo tengo inspiración cuando he perdido el amor, y me lamento, porque aunque echaba de menos la inspiración, ya de nada me sirve si he perdido el amor), pero la verdad es que cuando estoy feliz, podría seguir escribiendo. Si bien es cierto que como ya he mencionado antes, la estabilidad emocional me dificulta un poco más el conectar con mi musa, el mayor problema es que al estar bien, tanto conmigo mismo como con el mundo, prefiero dedicar mi tiempo a disfrutar de la vida y del momento, que a pensar en el universo y sus entresijos. A su vez el pensar menos en la vida, me ayuda a no preocuparme tanto y a no darle tantas vueltas a todo lo que me sucede, y cada pequeño paso deja de parecerme una decisión trascendental de vida o muerte. Esto se convierte en más felicidad, y a su vez en menos ganas de darle vueltas a todo.

Conclusión: Tal vez simplemente sea un iluso ignorante, que se conforma con cerrar los ojos y distraerse para no pensar que la vida es un caos, y el mundo un lugar horrible en el que vivir. Se que no es una solución definitiva y que seguramente algún día, más tarde o más temprano ya no aguante más y necesite respuestas de nuevo, pero ahora lo que necesito es ser feliz, aunque la palabra feliz vaya acompañada de otras como iluso e ignorante. Escribir me ayuda cuando me encuentro en un laberinto, me sirve para organizar mis ideas, mis pensamientos, y para saber quién soy, y a partir de ahí encontrar la salida y seguir adelante, pero también me hace plantearme muchos interrogantes que aún no me veo preparado para responder.

Así que si, seguiré escribiendo, porque forma parte de mi mismo, pero de otra manera, y con otra frecuencia, al menos de momento…

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