Sin pena ni gloria II

Pero cuando ya estaba totalmente resignado, volvió a surgir su esencia, impulsándole a seguir intentando hacer algo grande con su vida. Comprendió la necesidad de reinventarse y buscó nuevas aspiraciones a las que entregarse, nuevos sueños que cumplir, no tan nobles quizás, pero igual de puros, sueños de liberación. Y así comenzó a intentar renunciar a todo lo superfluo de su vida, concentrándose en las cosas que de verdad le importaban, las que le hacían sentirse feliz, las que le convertían en un ser pleno dentro de su eterna imperfección, y que a su misma vez le invitaban a seguir mejorando la sustancia de su alma.

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