Como cuando sabedor de que la batalla se acerca y está apunto de empezar,
te armas todo de valor y lanzas sin pensarlo un grito al viento
que no es más que un aviso de tus intenciones..
Así me siento yo.
Me he preparado a conciencia y no fallarán mis fuerzas. No necesito rezar.
No cejaré ni un momento y no voy a titubear, pues a mi favor cuento
con la mejor compañera y compartimos emociones..