Solamente dos palabras, y ¡que cortas!
mas no carecen de sentido,
eres tú quien las provoca,
soy yo el que les da sonido…
Solamente son dos vidas, y ¡que cortas!
mas no carecen de equilibrio
tú la mía la soportas
yo a la tuya doy cobijo…
Es el tronar después de la partida
el que nos da razones
y devuelve la alegría.
Es el encontrar la sensación querida.
Son solo dos corazones
que nos dan amor y vida…