Como sin darme cuenta
acude hasta mi mente
la noción de tu presencia
y tiembla mi conciencia
de frío y calor a la vez.
Sueño con ser delincuente
y robarte el corazón,
pero me descuido y de repente
el que lo ha perdido soy yo.
Mi sonrisa me delata,
tu mirada lo insinúa,
la caricia lo constata,
y un abrazo continúa
demostrando que el camino es por ahí.
Tú lo sigues, y yo contigo,
pues juntos cada paso
siempre tendrá sentido.