Si ante ti las tuvieses coge mis manos,
por favor. No las sueltes, por favor.
Que no sean mis deseos vanos,
pues separarme de ti me da pavor.
Si ante ti lo tuvieses abraza mi cuerpo,
por favor. No lo sueltes, más aún, abrázalo
Que si no es junto a ti, yo no duermo,
pues el gélido frío mata mi ardiente calor.
Y si agarrar puedes este momento,
y para siempre a él aferrarnos,
hazlo, por favor, pues
ni leyenda, mito, historia ni cuento
podría jamás superarnos.