A ti acercarse mi deseo ansía,
que mi alma expía sus pecados
al rozar mi mano impía,
mano de enamorado,
tu mano en la noche fría,
tu mano, y hacerla mía.
Pues no hay mañana vacía
amaneciendo a tu lado,
ni se ha inventado todavía,
siquiera parecida armonía
a la que llena mi vida
desde aquel dichoso día
en que mi corazón espía
escuchó del tuyo
un te quiero confesado.